CORAZÓN VALIENTE
Lea Michele estaba viviendo su sueño como la reina del drama en Glee, saliendo con el mariscal de campo en la pantalla, y fuera de ella. Luego, la trágica muerte de Cory Monteith destrozó su mundo. Abrió su corazón ante Lizzy Goodman sobre el amor, hacer el luto a través de la música y finalmente hallar fortaleza en el legado de Cory.
Cory Monteith y Lea Michele eran, según algunas medidas superficiales, una pareja extraña.Él era un canadiense de gran corazón, un bromista; según los estándares de Hollywood ella era una chica luchadora de Jersey, nacida para estar sobre el escenario. Él era relajado y amable, ella era centrada y enojadiza (también resultó ser mucho más baja que él). Pero viéndolo desde otras medidas, esto tenía perfecto sentido. En Glee ,donde el amable y super americano personaje de Monteith, Finn Hudson, se enamoró de la hermética y ofensiva Rachel Berry, interpretada por Michele; él de repente pareció más brillante y ella mas calida y humana. Una versión parecida era en la vida real. Aunque Monteith y Michele, por supuesto, no eran sus personajes, hubo una más obvia coincidencia cuando su romance fuera de la pantalla comenzó a aparecer en los tabloides, los fans de Glee que los miraban (los cuales eran muchos) encontraron a los dos un poco más brillantes y también más relacionados. El amor verdadero tiene ese efecto: una persona suaviza los bordes duros de la otra.
De alguna manera, la casi evidente improbable unión Monteith-Michele añadió una sensación de dolor colectivo cuando el actor falleció en Julio, a los 31 años de edad, solo en una habitación de hotel en Vancouver, de una aparente sobredosis. “Un faro no salva a los barcos, no sale y los rescata, es solo el pilar que ayuda a la gente a volver a casa” dice Michele tres meses después. La super pequeña actriz de un metro sesenta, esta vestida con joggins y una remera negra, sus pies desnudos debajo de ella, sentada en una silla del patio al lado de la piscina de su modesta casa en West Hollywood. “Alguien me dijo eso una vez, y me encanta lo que transmite. Últimamente, la uso como una metáfora de guia.” Exactamente a que se refiere la metáfora no está muy claro: ¿es ella el faro? ¿es el “hogar” simplemente un refugio seguro? Pero parece ser su manera de describir lo que esta buscando, y tal vez lo que trato de ser para Monteith, antes de que fuera muy tarde, “nunca pensé que iba a estar en esta situación en toda mi vida” continúa, sus dos manos envolviendo una taza de té.
Glee estaba en un descanso cuando Monteith falleció, pero ahora la 5 temporada esta en camino y Michele hace su luto por una perdida privada en público. En el capítulo tributo recientemente estrenado del show, el creador de Glee, Ryan Murphy, y su equipo decidieron no explicar cómo el personaje de Monteith, Finn, falleció, optando por juntar a los miembros del Club Glee, pasados y presentes, para llorar su pérdida a través de canciones. A lo largo del episodio, el emocionante sufrimiento de los personajes obviamente refleja el de los actores. Y ninguno más que Michele; siempre la profesional, recita el diálogo de Rachel Berry, pero las lágrimas parecen reales. Su interpretación del tema de Bob Dylan “Make you feel my love” resuena con angustia genuina.
“Antes de que Cory falleciera, Lea era definitivamente la líder en el set, y también lo era Cory” dice Jane Lynch, quien interpreta a la conspiradora de las animadoras, Sue Sylvester “ella ha sido una absoluta compañera. Es la razón por la que estamos volviendo al trabajo ahora en lugar de tomarnos una temporada de descanso”. Además de la presión por ayudar a mantener el show completo, Michele siente la presión de las conocidas legiones de fans de Glee dolidos por conocer cada movimiento que hace: ¿Esta otra vez saliendo con alguien? ¿Pudo haber sido su relación un asunto de publicidad todo este tiempo? “Ahora que estoy en esta posición ,uno puede elegir levantarse, y eso es lo que voy a tratar de hacer” ella dice “Se que Cory no hubiese querido nada mas de mi que tomar esta situación y usarla para ayudar a la gente. No se si voy a poder hacerlo. No se como.”
Hasta ahora, la respuesta de Michele ha sido darse tiempo, la actriz de 27 años atrasó la salida de su hasta ahora intitulado disco solista para 2014. “Es muy difícil” dice, moviendo la cabeza. “Y tienes que ser muy fuerte para salir de esto con vida, pero pienso que haciendo lo mejor para mi, mostrando que no tienes que perderte a ti mismo, tal vez alguien más sentirá alguna clase de fuerza o confort”
Cuando conocimos por primera vez al capitán del equipo de fútbol de William McKinley High nadie sospecho que el actor de aspecto limpio que lo interpretaba tendría un problema de drogas. Monteith se crió en Victoria, British Columbia, mayormente con su madre, una decoradora de interiores. Sus padres se separaron cuando él tenía 7, y Monteith no vio mucho a su padre, que estaba en el ejército. A los 13, el actor usaba drogas y alcohol, a los 16 estaba “fuera de control”, él dijo a Parade en el 2011, en “cualquier cosa y todo”, y “lo más posible” de eso. Él nunca termino el secundario, Monteith fue a rehabilitación por primera vez a los 19. No fue sino hasta años después, cuando fue encontrado robando dinero de un familiar para alimentar su hábito, que se comprometió a rehacer su vida.
Trabajó como techador, condujo un autobús escolar, fue recepcionista en Wal-Mart y eventualmente comenzó a tomar clases de actuacion. Después, un video que hizo él mismo tocando en Tuper Wares con lápices en su cocina le consiguió un lugar en el cast de Glee, su primer gran trabajo como actor.
Aunque 4 años más joven que él, Michele era para este punto una veterana artista, habiendo estado en Broadway desde su niñez. Un rol ganador de un premio Tony como Wendla en el musical Spring Awakening, la había bautizado en una estrella de buena fe. Además, todos sabían que Glee había sido desarrollado con Michele en mente. A Monteith le gustaba hablar acerca de cuán intimidado él se sentía por sus logros y cuan nervioso estaba por conocerla, un pensamiento que aun hace sonreir a Michele “Desde el primer minuto que conocí a Cory, pensé, este es el hombre mas hermoso que vi en mi vida” recuerda.
El par brevemente comenzó a salir en el comienzo de Glee pero “nadie realmente nos atrapó” dice la actriz. Los dos estaban ajustándose a la vida de celebridad en Los Angeles, siendo seguidos por paparazzis y más de 10 millones de espectadores obsesionados, que se enamoraban del show durante la noche. Juntos, se convirtieron en la pareja icono de la creciente marca Glee. Desde su debut, su show se convirtió en un fenómeno intercultural.
Sumado a ganar 6 Emmys y 4 Golden Globes, las canciones del show vendieron mas de 13 millones de copias en todo el mundo, ayudando a impulsar varias giras de Glee live! donde Monteith y Michele actuaban. Cruzando números musicales con problemas de confusión sexual, conflicto racial y las incomodidades de la adolescencia, el show también redefinió lo que la televisión por cable podía ser.
Para finales de 2011, Monteith y Michele eran oficialmente una pareja “un dia nos miramos uno al otro como diciendo ‘¿tú quieres hacer esto?’ Nosotros lo sabíamos”.
Pero para Marzo de 2013, Monteith estaba de vuelta en rehabilitación y su historia con las drogas se hizo pública.
Michele fue prudente acerca de cuándo lo supo y como trato de ayudarlo. “Solo puedo imaginarme como parece ser desde afuera” dice. “Fue un corto periodo de tiempo entre que la gente se enteró hasta, ya sabes, julio, pero hay muchos aspectos personales de todo este trayecto que la gente no esta invitada a conocer. Tuvimos una vida plena y eso tiene muchos detalles diferentes que serán por siempre nuestros, que solo nosotros sabremos”. Cuando se le preguntó si ella estaba preocupada por él, su respuesta es rápida “Por supuesto” dice “¿quien no lo estaría?”
Considerando su tan bien informados objetivo y ambición - y su excelente voz- Michele puede dar la impresión de ser alguien que desde chiquita fue fanática de los musicales de teatro, la clase de niño que en el medio de la cena empieza a cantar una canción de Annie. De hecho, ni siquiera cantaba cuando era chica. Nacida bajo el nombre de Lea Sarfati, la actriz era definitivamente una artista natural, pero, como siempre hacia distintas voces y acentos, parecía más una comediante que una cantante.
Cuando Michele estaba en la escuela primaria, su madre llevó a una amiga de Lea a una audición de Les Miserables como un favor, y Lea, con 8 años, sin dudarlo, decidió también audicionar. “Mi mama decia ‘¿Como? ¡Vos no cantas, esto es para Broadway!’ “. Milagrosamente, obtuvo el papel de Cosette joven - nunca antes había tomado lecciones de vocalización ni actuado profesionalmente. “Nunca dejen que me detenga, quiero hacer esto por el resto de mi vida”, eso le dijo a sus padres después de su primera actuación. “Simplemente lo sabía, y eso trae un gran alivio. No sentis esa cuestión interna de ‘¿que deberia hacer con mi vida?’, podes solamente seguir adelante un 100%."
“Mis padres me apoyaron totalmente, pero a veces un poco distantes en cuanto a la idea”, ella cuenta. “No había para nada algo como ‘actúa para nosotros’. Mi familia respeta que esto es real y verdaderamente lo que amo, pero tambien es mi trabajo. Cuando estoy con ellos soy Lea Sarfati”.
Los padres de Michele se conocieron en su barrio del Bronx cuando eran prácticamente adolescentes. Él era judío, ella una cristiana italiana. Su relación no era bien aceptada en un principio, cuenta Lea, pero han estado juntos por “un millón de años”. “Es una bendición haber venido de padres tan buenos, sólidos, fuertes, que todavía siguen juntos. Pero también me hace pensar: ‘Guau ellos lo lograron- ¿podré yo lograrlo también?’ “, dice Michele. Criaron a Lea en Tenafly, Nueva Jersey, donde su papá trabajaba en una tienda deli y su mamá era enfermera. Como hija única, obtuvo toda su atención.
“Ambos son muy trabajadores”, comenta Lea acerca de sus padres. “Pero específicamente mi papá es el más activo, perfeccionista y multi-habilidoso del mundo, la capacidad de concentrarme por completo en algo la saque de él. Desde que era una niña quise mostrarles que era profesional”.
Después de Les Mis, siguió trabajando en Broadway constantemente, primero como una inmigrante judía, hija de Tateh, la cara de la inocencia y la promesa, con el elenco original de Ragtime. En la escuela secundaria en Nueva Jersey era parte del equipo de Voley, del grupo de debate, se iba de campamento, fue a la fiesta de fin de año, estuvo en su graduación y en vacaciones - recuerda todo esto orgullosa, y dice “tuve una experiencia normal en la escuela”. O lo más normal posible, dirigiéndose al teatro cuando la mayoría de los chicos practicaban algún deporte.
Cuando Michele tenía 14, comenzó a practicar las lecturas y tiendas para un nuevo musical. Spring Awakening estaba centrada en la Alemania del siglo XIX, pero contaba con ruidoso rock-pop del cantautor Duncan Sheik; el show precedió a la ola del rock que hemos visto (American Idiot, Rock of Ages, Spiderman: Turn off the dark). Abrió puertas a descubrimientos, no sólo por la anacrónica fusión de tiempo, lugar y género musical, sino también por la exploración audaz del deseo sexual adolescente y el costo de suprimirlo, temas que más tarde repercutirán hasta en Glee. Michele sabía que Spring Awakening era la oportunidad perfecta para lanzar su propio conjunto de talentos. La obra tardó cinco años en estrenarse, y Michele siempre estuvo ahí. “Estaba sentada en un huevo de oro”, recuerda Lea. “Sabía que era mágico”. Dio resultado: “Una vez que hicimos el show fue como: ‘bang bang bang’, en Broadway, fuera de Broadway, 8 premios Tony, teníamos todo lo que una obra de Broadway requiere para ser exitosa”. Y la perfecta afinación de Michele, su presencia en el escenario, y como Murphy la ha llamado “es una voz que solo tenemos una vez por generación”, no fueron una parte pequeña de lo que hizo al show un éxito.
Michele dice que su arma secreta ha sido por largo tiempo su capacidad de mantener un balance en un mundo no alineado.
Actualmente, es devota al yoga kundalini, con un baño holístico y suplementos para la salud de frutos secos.
La actriz espera transmitir este lado espiritual a sus seguidoras más jóvenes con Brunette Ambition, el libro que saldrá a la venta en mayo del próximo año, el cual les dirá a las chicas que “es posible llevar un estilo de vida divertido, que a la vez nos mantenga centradas y con los pies en la tierra”. Parte de como lograrlo, y parte biográfico, el libro estará constituido por recetas, historias de su familia, y por supuesto, un capítulo dedicado a Glee.
“Una tendencia con Lea, es que los momentos de incertidumbre siempre terminan sacando su gran recompensa”, dice su mejor amigo, Jonathan Groff, quien conoce a Lea desde que actuó como su interés amoroso en Spring Awakening, (también participó en Glee como Jesse St. James). “Cuando a ella le pasa algo, y surge un sentimiento, no lo pasa por arriba, o por abajo, o le da vueltas. Siempre lo atraviesa por completo, y lo experimenta”.
Groff es responsable de haberle presentado a Lea a Ryan, “toda la vida me dijeron que nunca estaría en televisión por ser muy étnica”, cuenta Lea en un tono que sonó más pragmático que resentido. “Estaba 100% centrada y lista para ser la mejor de este mundo”. Ella supuso que iba a hacer obras en Broadway por el resto de su vida, y posiblemente ir a Los Ángeles para otra parte del trabajo, “como víctima de un accidente automovilístico en Grey’s Anatomy”, dice Lea.
Luego estos planes se deshicieron. Todo practicamente al mismo tiempo, su novio rompió con ella, y se cerraron las funciones de Spring Awakening. “Yo pensaba, ‘parece que este es el Universo actuando de una manera muy rara’ “, dice Lea.
Michele llamó a Groff, que estaba en Los Angeles trabajando en una serie. El la convenció de viajar a California inmediatamente. Unos días después, conocieron a Ryan Murphy, cenaron los tres en el Chateau Marmont, y así nació Rachel Berry.
“Se había estado quejando de que no había personajes para que los interpreten chicas como ella, no papeles en comedias-románticas musicales “, recuerda Murphy. “El personaje lo escribí verdaderamente para ella, para darle algo que pudiera desarrollar con orgullo y seguridad”. Rachel Berry fue uno de los dos personajes escritos para actores específicos; el otro fue Sue Sylvester, para Jane Lynch. El episodio estreno fue grabado antes de que pasara un año, y desde entonces Lea Michele ha sido nominada a 2 Golden Globes y un Emmy. “Lea es el corazón de Glee” dice Murphy. “Su personaje y su espíritu representan de qué trata el programa: primeras veces, descubrimientos, y la trayectoria que te toma convertirte en una estrella. Todo está muy entrelazado con Lea y su persona”.
En algunas formas, Michele está estrechamente alineada a su personaje. Por supuesto que la mujer real es mucho más compleja que la que interpreta en TV “pero no es difícil de ver como su personalidad puede ser malentendida como difícil”.
Michele es exigente. Le gusta que las cosas se tomen de un modo en particular , por ejemplo, la limpieza cuidadosa de su casa, la lista enciclopédica de recomendaciones que recita de restaurantes donde comer sushi en Los Angeles, la manera en la que no puede evitar corregirme cuando me equivoco en dos títulos de sus canciones.
Sus valores son muy grandes y la definen con una gran habilidad para encontrarlos. No te gustaría estar de su lado negativo, “Sin dudas” coincide Groff. “Con Lea estas dentro o fuera. Su amistad es extrema, en el buen sentido”. De todos modos, hay calidez debajo de esa ferocidad. Kate Hudson, la actriz con la que se rumoreo que Michele se peleaba en el verano de 2012 en el set de Glee, es en verdad una de sus amigas más cercana. “La prensa solo quiere poner a las chicas en contra”, dijo Hudson respecto a los rumores en los que decian que ella llamó a Michele una “pesadilla” con la cual trabajar, y una “diva total”. En verdad, “es una de esas bromas donde te sientas en la silla donde te maquillan y empezas un fondo común para ver cuando la historia dirá que nos odiamos”, Murphy ve la charla como un evidente sexismo antiguo.
“Cada mujer, como Lea Michele, las que son muy celebradas a lo largo de la historia del mundo del espectáculo (ya sea Bette Davis o Barbra Streisand) aunque sean muy recatadas, siempre recibirán idioteces por eso. Si sos hombre y te declaras ambicioso, entonces te celebrarán. Una mujer que dice lo mismo es vista como fría y arpia. Esa es la cultura”.
De manera inmediata, después de la muerte de Monteith, Michele recurrió a Hudson. “La llame y le dije ‘no sé adonde voy a ir porque mi casa esta repleta de reporteros’” recuerda Michele. “Ella me dijo, ‘ah, te vas a quedar en mi casa’, como si no fuera nada”. Estar aislada era justo lo que necesitaba. “Nadie sabía que yo estaba ahí, eso fue genial”, cuenta. “Dejo que mi familia se quede ahí, y a cualquiera de mis amigos. Se aseguro de que en la heladera están mis jugos favoritos. Nunca podré agradecerle verdaderamente por todo lo que hizo por mi”.
Hudson aun se queda muda al hablar de esas semanas.
“Honestamente, ella fue inspiradora”, nos dice la actriz. “Es una mujer muy fuerte, especial y amorosa. Realmente lidio con el lado sentimental de todo esto de un modo muy saludable”.
“Ok, esta canción realmente me hace querer suicidarme”, dice Michele, medio bromeando. “Solo la puedo escuchar una vez cada seis meses”. Nos sentamos en los estudios Pulse Recording en Los Angeles con el equipo de producción de la cantante, mientras sonaban las canciones que ellos grabaron para su tan esperado álbum. Michele es una persona totalmente diferente cuando hablamos sobre su música (una versión más atrevida, llamativa y animada comparada con la chica serena y herida que es en casa). Hoy se vistió como una superhéroe hipster en jeans ajustados, botas biker Fiorentini & Baker, una fina camisa de gamuza acompañada con un café Starbucks (negro con un poco de leche descremada).
Luego de probar algunos sonidos diferentes, Michele y su equipo se decidieron por la grabación actual estilo pop con una atmósfera, ostentosa e impactante, una mezcla entre Evanescence y Kelly Clarkson; sin ningún indicio de alguna canción cuando falleció Monteith. “El álbum estaba terminado cuando el sello discográfico pregunto ‘¿queres agregar algo?’” recuerda Michele. Al principio no pensó que lo quisiera, pero luego lo reconsidero. “Pensé, ‘quizás me arrepienta si no lo hago’”. Para que la ayude a escribir una canción sobre Monteith, Lea localizó a Sia Furler, la cantautora australiana que trabajó con Katy Perry, Christina Aguilera y Rihanna, y además tiene cinco canciones en el album de Michele. Cuando se conocieron, “le tomó un segundo, y creo que me entendió bien, ella supo que sus secretos estaban a salvo conmigo”, comenta Furler.
Ellas co-escribieron “If you say so”, nombrada así por las últimas palabras que Monteith le dijo a Michele. La pista no esta terminada aun, pero sin dudas estará en el álbum dice Michele, y otra más se agregara luego de la muerte de Monteith, llamada “Cannoball” (bala de cañón). Mientras trabaja en esa canción con Furler, la actriz rompe en llanto. “Le dije (a Furler), ‘siento que empiezo a hundirme en todo esto, y él nunca hubiese querido que lo haga. Necesito recordar que debes vivir, porque no podes querer morir”. Al contar esta historia Michele cita la letra de “Cannoball”: “I’ve got to get out into the world again/ I won’t hide inside/ I’ve got to get out/ Got to get out/ Lonely inside but I’m going to light the fuse… and now I will start living” (Debo salir al mundo de nuevo/ no me esconderé dentro/ yo debo salir/ debo salir/ sola por dentro pero encendere la mecha… y ahora empezare a vivir.)
En el curso de dos días juntos para esta historia, los ojos de Michele se llenan de lágrimas algunas veces. Pero no es hasta que reproduce otra canción, “You’re mine” (eres mio), grabada justo después de la muerte de Monteith, que ella se libera realmente. Es una pista relativamente alegre construida alrededor de la noción de que una persona puede pertenecer a otra de por vida. Es sobre el modo en el que el amor te hace sentir invencible y todo parece posible, porque tenes a esta persona en tu equipo por siempre. Mientras suena, Michele cierra sus ojos, canta y llora. “Me hace feliz esta canción”, grita sobre el ritmo de fondo, sonriendo a través de sus lágrimas. “Me hace pensar tanto en Cory. Era nuestra. Cuando pienso en él escucho esta canción”.







